viernes, 30 de diciembre de 2016

Una sociedad alternativa es posible: "La Anarquía funciona" de Peter Gelderloos



Ejemplos de diferentes tiempos y lugares. Cerca de 90. Un tercio de los mismos son de experiencias directamente anarquistas; el resto, "apátridas", "autónomas" o "antiautoritarias". Más de la mitad corresponden a la actual sociedad occidental.

Son ejemplos que componen el libro del autor anarquista Peter Gelderloos, La Anarquía funciona, publicado en 2008 en su edición inglesa (lo que el lector ha de tener en cuenta a la hora de aproximarse al libro y valorar los ejemplos) y en 2014 en castellano, en edición de Dskntrl-ed. Una recopilación de experiencias que demuestran cómo es posible una sociedad alternativa basada en la ayuda mutua, la toma horizontal de decisiones y la autoorganización.   El autor se formula preguntas a lo largo de un texto de casi 300 páginas que divide en secciones ("Naturaleza Humana", "Decisiones", "Economía", "Medio Ambiente", "Crimen", "Revolución"...). La respuesta global se halla en el mismo título del libro, una aseveración: la anarquía funciona. Una de las primeras cuestiones (página 26) es "¿No son las personas egoístas por naturaleza?". El autor responde con el caso de Estados Unidos. Puede que se trate del "país más egoísta del mundo". "Pero incluso en los Estados Unidos es fácil encontrar ejemplos institucionales de cooperación que conforman una parte importante de la sociedad". Bibliotecas interconectadas que ofrecen millones de libros gratis; convivencias y asados barriales de asociaciones de padres y profesores; los "Really Free Markets" anarquistas en algunas ciudades y pueblos, en los que se comparte sin que las cosas se tasen con un precio.... En otro contexto, la sociedad tradicional de los Semai, en Malasia, se basa en la entrega de regalos (no en el trueque).   El capitalismo tiene al egoísmo como uno de sus grandes basamentos filosóficos, además de la condición guerrera, competitiva y patriarcal de las personas. Sin embargo, hace más de un siglo que Kropotkin publicó El apoyo mutuo, donde defiende que en el ser humano existe una inclinación a la solidaridad y a la ayuda recíproca. Éste es, de hecho, un elemento medular para la evolución de las sociedades, más que la competencia. Más aún, la solidaridad es una tendencia no exclusiva de las personas, ya que también puede apreciarse en muchas especies de mamíferos, aves, peces e insectos. Otra idea muy extendida que combate Gelderloos es la de considerar a Occidente como la cúspide del progreso y la complejidad. El autor considera que incurre en el "eurocentrismo" quien considere al cazador-recolector, posiblemente conocedor del uso de mil plantas diferentes, como menos "sofisticado" que el operador de una central nuclear (posiblemente éste, a diferencia del individuo dedicado a la caza y la recolección, no conozca el origen de los alimentos que ingiere).   A la pregunta de ¿Quién tomará las decisiones?, el autor recurre a un ejemplo que no por habitual deja de tener validez. Las colectivizaciones anarquistas de 1936 en el contexto de la guerra civil española, principalmente en Aragón, Cataluña y el País Valenciano. Algunas colectividades abolieron el dinero (elaboraron sus propios sistemas de intercambio o cupones) y la propiedad; otras organizaron un sistema de cuotas para satisfacer las necesidades de todos; productos como el pan, el vino o el aceite de oliva podían distribuirse libremente, mientras el excedente se intercambiaba con otros pueblos y villas anarquistas. "Todos los colectivos, una vez que habían tomado el control de sus pueblos, organizaban asambleas abiertas de comunicación para discutir los problemas y planear cómo organizarse", explica el autor. A la experiencia de la CNT, Peter Gelderloos añade la del Movimiento de los Sin Tierra (MST) en Brasil, las actuales asambleas anarquistas en Estados Unidos o la rebelión de Oaxaca (México) en 2006, entre otras.   Al capitalismo se le denomina académicamente "régimen del salario". ¿Es posible vivir fuera de este marco de hierro? Según el autor de La Anarquía funciona, en la historia de la humanidad los salarios resultan una invención bastante reciente, sin que las sociedades murieran tradicionalmente de hambre por el hecho de que no se pagaran este tipo de retribuciones. "Con la abolición del trabajo asalariado, sólo las labores que no se puedieran justificar a sí mismo como útiles desaparecerían". De hecho, las sociedades indígenas con menor división del trabajo producían alimentación, vivienda, ropa o herramientas sin necesidad de salarios. La economía aparece, de esa manera, conectada a las necesidades comunes. Como el trabajo, en este modelo, tiene lugar en un entorno flexible y personal, puede adaptarse a las necesidades de cada uno e incluso convertirse en juego.   Es posible, por tanto, vivir sin salarios, pero también sin gerentes, jefes ni expertos, sostiene el autor. Cuando finalizó la primera guerra mundial, en Turín, miles de trabajadores (muchos de ellos comunistas y anarquistas) impulsaron huelgas, tomaron fábricas y las pusieron bajo su control. Se crearon consejos de fábrica, que las hicieron funcionar. En diciembre de 2001, una devastadora crisis económica en Argentina terminó con centenares de empresas abandonadas por sus propietarios, lo que condujo a procesos de ocupación por parte de trabajadores organizados en asamblea (el caso más citado es el de la fábrica Zanón). Durante la rebelión en Oaxaca (2006), personas sin experiencia previa organizaron estaciones de radio y televisión; así, tras la Marcha de las Cacerolas, miles de mujeres se hicieron cargo de la televisión estatal.   La casuística es más numerosa de lo que se piensa. Millones de personas viven en todo el mundo en ciudades "informalmente" organizadas (barrios o favelas). Muchos de los problemas de estos barrios (falta de acceso a agua potable, atención médica o malnutrición) son imputables al capitalismo, y no a la estructura de favelas. "Los habitantes suelen ser ingeniosos en valerse por sí mismos, a pesar de la limitación de recursos", sostiene Peter Gelderloos. En El Alto boliviano (ubicado en el Altiplano, meseta que domina la capital) se construyeron asentamientos con familias dedicadas a la economía "informal", en un área urbana con 850.000 residentes. Ante la precariedad de servicios básicos, la gente se autoorganizó y constituyó juntas de barrio (las primeras en los años 50). Estas juntas permitieron a los vecinos reunir recursos para crear y mantener escuelas, parques y servicios públicos básicos. También mediar en conflictos e imponer sanciones en los casos de daño social. A principios de los años 2000, la Federación de Juntas Vecinales desarrolló un rol principal en la implantación de una universidad pública en El Alto, la oposición a nuevos impuestos municipales o la reversión de los procesos privatizadores del agua.   El respeto por el medio ambiente debería constituir otro eje de la sociedad alternativa. Algunas luchas llevan en germen esta nueva sociedad. En 1998, el Departamento de Transporte de Minnessota pretendía desviar una carretera en un parque de Minneapolis. Ello suponía la destrucción de un viejo ecosistema de robles, un manantial de agua dulce y espacios sacros para los indígenas americanos, en el área de confluencia de los ríos Minnesota y Mississippi. Activistas indígenas, residentes blancos, grupos conservacionistas y anarquistas colaboraron para evitar la demoledora iniciativa. Se logró crear, destaca Peter Gelderloos, el Estado Libre Minnehaha, "una zona urbana que se convirtió en la primera y más duradera ocupación urbana anti-carreteras en la historia de Estados Unidos; durante un año y medio, cientos de personas ocuparon las tierras para impedir que el Departamento de Transporte talara los árboles y construyera la carretera, y fueron miles las que apoyaron y visitaron el estado libre". A pesar de la represión, la comunidad se autoorganizó y retardó la destrucción del paraje.   En el cúmulo de experiencias libertarias, el autor de La Anarquía funciona se remonta en ocasiones varios siglos atrás. Resalta por ejemplo, en las últimas páginas del libro, el caso de la piratería. Muchos fugitivos en el Mar Caribe se unieron a los restos de sociedades indígenas e incorporaron estructuras de cariz igualitario. "Esta clase social pirata también contenía muchos proto-anarquistas revolucionarios sociales, como Levellers, Diggers y Ranters, desterrados a cárceles inglesas en el Nuevo Mundo". Además, a numerosos capitanes piratas se les podía elegir y, casi de manera inmediata, revocar. Gelderloos caracteriza a estas sociedades: "cultivaron una mayor igualdad de género y, así, se daba el caso de capitanes piratas que eran mujeres; muchos se creían a sí mismos como Robin Hood y pocos se consideraban súbditos de cualquier estado". Había quien se integraba en los patrones mercantilistas, en el comercio de esclavos y en la venta de bienes fruto de la rapiña. Pero otros piratas lucharon por el abolicionismo y apoyaron las insurrecciones de esclavos.   Otro punto de interés son las experiencias sociales antiautoritarias y de largo aliento, que despliegan su potencial dentro de marcos estatales. Entre otros ejemplos, el autor subraya el de Gloucestershire (Inglaterra), donde anarquistas tolstoianos constituyeron la colonia de Whiteway en 1898. Primero adquirieron las tierras y a continuación prendieron fuego a los títulos de propiedad. Construyeron sus casas y, un siglo después, el municipio subsistía, además de contar entre sus habitantes con descendientes de los pioneros. Fundamentado en principios igualitarios y antiautoritarios, la colonia ha acogido proyectos cooperativos como una panadería y un gremio de artesanos. Las decisiones se adoptan en una asamblea general, se comparten instalaciones comunales y algunas veces ha dado cobijo a refugiados y disidentes.   Casi en el cierre del libro, Peter Gelderloos hace una llamada contra el fatalismo y la resignación. Contra la tozudez de los hechos y su tiranía. Porque a lo largo de la historia, "la mayoría de las sociedades han sido comunales y sin Estado, y muchas de ellas se prolongaron durante miles de años hasta que fueron destruidas o conquistadas por la civilización occidental". Hay también ejemplos de sociedades jerárquicas que se agotaron por el hecho de ser insostenibles, desde los Sumerios a la Isla de Pascua. "Decenas de sociedades indígenas de todo el mundo nunca desarrollaron Estados, prosperaron durante miles de años, nunca se rindieron, y cuando finalmente triunfaron sobre el colonialismo, echaron fuera las imposiciones de la cultura blanca y revitalizaron sus culturas tradicionales", concluye.   [Tomado de  http://es.sott.net/article/28681-Una-sociedad-alternativa-es-posible.]


lunes, 26 de diciembre de 2016

Boicot a Campofrío!!!


Campofrío no entiende nada
Hace unos días Campofrío, la mítica marca de embutidos, nos deleitó con un “bello” anuncio navideño.
Hace unos días Campofrío, la mítica marca de embutidos, nos deleitó con un “bello” anuncio navideño. Su título “Hijos del entendimiento” es un bucólica recreación de las “dos Españas” que deben unirse de una vez (según la marca)  para hacer las paces y hacer juntos un país mejor.
Y como no, el anuncio comienza hablando de la Guerra Civil. Esa “guerra fraticida”, “esa guerra entre hermanos”, esos “dos bandos” que siempre nos intentan vender desde los medios de comunicación y desde las grandes marcas. Como si el conflicto, en vez de haber surgido de un Golpe de Estado de los militares, los jerarcas de la Iglesia y la oligarquía capitalista y terrateniente, hubiera surgido de una locura colectiva. Como si la Guerra Civil, en vez de un conflicto político, fuera un conflicto personal.
Pero no, amigos de Campofrío, la Guerra Civil no fue ninguna locura. Fue un plan muy calculado de los Sanjurjo, Mola, Franco, un Golpe de Estado bien planificado, que se convirtió en conflicto armado, porque parte del ejército no estaba de acuerdo con el Golpe y porque el pueblo trabajador, viendo lo que estaba pasando en la Alemania de Hitler y en la Italia de Mussolinni, se resistió a dejar pasar a los militares reaccionarios y al fascismo.
Y es que, tras la victoria de los franquistas en la Guerra Civil, no hubo paz para los republicanos. Miles de fusilados, encarcelados, exiliados, torturados, etc etc… hasta el final del franquismo. Y no, amigos de Campofrío, este problema no se ha resuelto: los fusilados por los franquistas siguen en las cunetas, los torturados siguen siendo considerados como “delincuentes” ya que los tribunales franquistas no han sido declarados ilegales, los torturadores campan a sus anchas y se enriquecen en empresas de seguridad privada o tienen importantes puestos en la policía, las víctimas y resistentes del franquismo no han recibido reconocimiento político y social de su lucha, etc…. hay una España (la franquista) que ha tenido durante 40 años su memoria, mientras que otra España (la republicana, la progresista, la revolucionaria) no ha podido tener su verdad, justicia y reparación.
Y hasta que no se arregle ese problema no se puede hablar de unirse y reconciliarse ni nada por el estilo. Porque no es lo mismo el que defiende los derechos de los trabajadores que en los recorta o reprime las manifestaciones, no es lo mismo el que ayuda a los animales que el que los tortura, ser rojo que facha. No es lo mismo el franquista que ha tenido su memoria que el republicano que ha sido olvidado. El PP nunca se ha preocupado por las víctimas del franquismo, porque fue fundado por franquistas.  Que nos nos vendan cuentos de entendimientos, porque el PP nunca ha querido entenderse.
Autor: Pablo Alcántara Pérez.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

MALATESTA: ¿LUCHA DE CLASE U ODIO ENTRE CLASES?: “PUEBLO” Y “PROLETARIADO”



Un 14 de diciembre de 1853 nace en Santa Maria Maggiore (Italia) Errico Malatesta, insigne e inquieto anarquista que desde Italia hasta Argentina buscó el rumbo de la revolución que libertara a la humanidad de su condición servil.
Recordando este acontecimiento de hace 162 años atrás, dejamos un texto que encontramos hace algunos años en El Sembrador, específicamente en su número 37 (sábado 21 de abril de 1923, ciudad de Iquique, norte de Chile). Se trata de “¿Lucha de clase u odio entre clases?: “Pueblo” y “Proletariado”, un breve artículo que, por un lado, es una interesante crítica al dogma clasista y, por otro, una muestra más de lo actual que es la crítica y el pensamiento tanto de Errico Malatesta como de otros anarquistas de su época.

¿Lucha de clase u odio entre clases?: “Pueblo” y “Proletariado”

Yo dije, antes los jueces de Milán, algo sobre la lucha de clases y sobre el proletariado, que ha tenido la virtud de suscitar críticas y extrañezas. Es bueno volver sobre lo mismo.
Protesté indignado contra la acusación de haber incitado al odio; dije como en mi propaganda había siempre procurado demostrar que los males sociales no dependen de la maldad de éste o aquel patrón, de éste o aquel gobernante, sino de la misma institución del patronato y del gobierno, y que, por lo tanto, no se pueden remediar los males cambiando las personas de los dominadores, sino que es necesario abatir el principio mismo de la dominación del hombre por el hombre; dije también que siempre había insistido sobre el hecho de que los proletarios personalmente no son mejores que los burgueses; y lo prueba el hecho de que cuando por una causa cualquiera un obrero llega a una posición de riqueza o de mando, se conduce generalmente como un burgués ordinario o peor aún.
Estas declaraciones han sido alteradas, contrahechas, dadas a publicidad en mala forma por la prensa burguesa; y se comprende que haya sucedido así. La prensa subvencionada para defender los intereses de la policía y de los tiburones tiene, por deber de oficio, que esconder al público la verdadera naturaleza del anarquismo y buscar de dar crédito a la leyenda del anarquista odiador y destructor; debe hacer esto por exigencia del oficio, pero debemos convenir en que a menudo lo hace de buena fe, por pura y simple ignorancia. Desde que el periodismo que fue un sacerdocio, ha descendido a la condición y de oficio, los periodistas no solo han perdido el sentido moral, sino también la honestidad intelectual que consiste en no hablar de lo que no se sabe.
Dejemos, pues, en su fango a los venales y hablemos de aquellos que, aunque difieren con nosotros en las ideas y a menudo solo en el modo de expresar las ideas, son nuestros amigos porque tienden sinceramente al mismo fin a que tendemos nosotros.
En estos la estupefacción es completamente injustificada, hasta el punto que casi estoy por creerla afectada. No pueden ellos ignorar que yo vengo diciendo y escribiendo estas cosas desde hace más de cincuenta años y que conmigo y antes que yo las han dicho y repetido centenares y millares de anarquistas.
Dejemos esto y hablemos del desacuerdo.
Existen los “obreristas”, los que creen que el hecho de tener callos en las manos sea como una divina infusión de todos los méritos y de todas las virtudes; que protestan si osáis hablar de pueblo y de humanidad y no os cuidáis de jurar sobre el sagrado nombre del proletariado.
Es verdad que la historia ha hecho del proletariado el instrumento principal de la próxima transformación social y que los que luchan por la constitución de una sociedad, en la que todos los seres humanos sean libres y tengan los medios para ejercitar la libertar, deben apoyarse principalmente sobre el proletariado.
Puesto que el acaparamiento de las riquezas naturales y del capital producidos por el trabajo de las generaciones pasadas y presentes es hoy la causa principal de la sujeción de las masas y de todos los males sociales, es natural que aquellos que no tienen nada y están por ello más directa y evidentemente interesados en que se pongan en común los medios de de producción, sean los agentes principales de la necesaria expropiación. Y por esto dirigimos nuestra propaganda más especialmente a los proletarios, los que, por otra parte, por las condiciones en que se encuentran, está muy a menudo en la imposibilidad de llegar por sí mismo, por medio de la reflexión y del estudio, a la concepción de un ideal superior. Pero no es necesario por esto hacer del pobre un fetiche solo porque es pobre, ni alentar en él la creencia de que es de un esencia superior, y que por una condición que no es, por cierto, fruto ni de su mérito ni de su voluntad, haya conquistado el derecho de hacer a los otros el mal que los otros le han hecho a él. La tiranía de las manos callosas (que luego en la práctica es siempre la tiranía de unos pocos que, si alguna vez tuvieron callos, ya no los tienen más) no sería menos dura, menos malvada, menos fecunda en males duraderos, que la tiranía de las manos enguantadas. Más bien, sería menos ilustrada y más brutal: he aquí todo.
La miseria no sería tan horrible como es si, además de los males materiales y la degradación física, no produjera también, al prolongarse de generación en generación, el embrutecimiento moral. Y los pobres tienen vicios distintos pero no mejores que los que producen en las clases privilegiadas las riquezas y el poder.
La burguesía produce los Giolitti, los Graziani y toda la larga serie de los torturadores de la humanidad desde los grandes conquistadores a los pequeños patrones ávidos y usureros, produce también los Cafiero, los Reclus, los Kropotkin y también los otros que en todas las épocas han sacrificado sus privilegios de clases en homenaje a su ideal. Si el proletariado ha dado y da tantos héroes y mártires a la causa de la redención humana, da también los guardias blancos, los asesinos, los traidores de los propios hermanos, sin los cuales la tiranía burguesa no podría durar un solo día.
¿Cómo, pues, se puede elevar el odio a un principio de justicia, a iluminado sentimiento de reivindicación, cuando es evidente que el mal está en todas partes y depende de causas ajenas a la voluntad y responsabilidad individual?
Hágase cuánta lucha de clase se quiera, si por lucha de clase se entiende lucha de los explotados contra los explotadores para la abolición de la explotación. Ella es un medio de elevación moral y material y la principal fuerza revolucionaria sobre la que hoy se puede contar. Pero odio no, porque del odio no puede surgir el amor y la justicia. Del odio nace la venganza, el deseo de sobreponerse al enemigo, la necesidad de consolidar la propia superioridad. Con el odio, si se vence, se pueden fundar nuevos gobiernos, pero no se puede fundar la anarquía.
Comprendemos bien el odio en tantos desgraciados que la sociedad atormenta y destruye en sus cuerpos y en sus afectos; pero en cuanto el infierno en que viven es iluminado por el ideal, desaparece el odio y que el ardiente deseo de luchar por el bien de todos.
Y por esto entre nosotros no hay verdaderos odiadores, aunque hay muchos retóricos del odio. Estos hacen como el poeta que, siendo un padre de familia bueno y pacífico, canta el odio y el estrago porque en ellos encuentra motivo para hacer versos bellos o feos. Hablan de odio, pero su odio está hecho de amor.
Y por ello yo los amo, aunque hablen mal de mí.
Errico Malatesta

Publicado en el Semanario El Sembrador, n° 37 (sábado 21 de abril de 1923), Año 1, Iquique (Chile).



martes, 13 de diciembre de 2016

El activista Lagarder Danciu, detenido en Málaga y notificado para expulsión del Estado español



El conocido activista sin techo rumano, protestaba frente a un acto institucional en conmemoración del 6 de diciembre, día de la Constitución española en Málaga, cuando fué detenido por varios agentes de la policía local acusado de atentado y resistencia a la autoridad.

Lagarder ha pasado 27 horas en los calabozos, con un trato por parte de los agentes que él mismo ha calificado de racista desde su cuenta de twitter.

Nada más salir del calabozo me informa la policía de que tengo orden de expulsión de España en 15 días. El franquismo más vivo que nunca...


Quién es Lagarder Danciu

sábado, 10 de diciembre de 2016

¿POR QUÉ ODIAN LAS RELIGIONES A LAS MUJERES?



Siempre me he preguntado y he preguntado el porqué de la “sinrazón” del odio de las religiones hacia la mujeres, de relegarlas, de cosificarlas, en definitiva de vejarlas (nos).
Tanto las religiones como los Estados gobernantes se han inventado, han creado y se han aliado con el patriarcado para someter, esclavizar, privar de libertad a más de la mitad de la humanidad —lasmujeres—, en esta carrera creciente de feminicidio mundial (asesinato de mujeres por razón de serlo), las religiones han tenido y tienen un papel fundamental.

Por la parte que nos toca, la religión imperante en Occidente, la católica (es lo mismo con el resto de religiones: budismo, islamismo, hinduismo, etc.) su línea ideológica y practicante hacia la mujer es la de sumisión/sometimiento, objeto de pecado, escasa participación en su organigrama y en un plano secundario, y siempre, siempre “per saecula saeculorum” (por los siglos de los siglos) sometimiento a los dictados de los hombres que rigen y gobiernan la institución a su antojo. (A modo de curiosidad, comentar que no hace tanto tiempo que el rito religioso de la misa se decía en latín, para mi humilde parecer, toda una falta de respeto y comprensión hacia lxs oyentes, que en su inmensa mayoría no sabían latín).

Como podemos leer en su libro, “la Biblia” está plagada de relatos misóginos, de odio, de escarmiento hacia la mujeres, partiendo de que fue “Eva la perversa” (hecha de una costilla de Adán, qué casualidad, ¿ya no quedaba barro para Eva?), la que desobedeció a su dios-hombre y arrastró al hombre en su “terrible acto”; no solo la alejó del paraíso, hay más castigo, y de manera torticera la maravillosa obra de la mujer de poder crear vida se torna en sentencia y la condena a parir con dolor y sufrimiento, y a robar su creación: lxs hijxs.
A modo de pequeño ejemplo, cito textos bíblicos:
-“En gran manera multiplicaré tu dolor en el parto, con dolor darás a luz los hijos; y con todo, tú, tu deseo será para tu marido, y él tendrá dominio sobre ti.”, Génesis, 3:16.
-“Pues el hombre no debe cubrirse la cabeza, ya que él es la imagen y gracia de  Dios; pero la mujer es la gloria del hombre. Porque el hombre no procede de la mujer, sino la mujer del hombre…”, Corintios, 11:5-8.
-“¿Y cómo será limpio el que nace de mujer?, Job, 25:4.
La Iglesia dice que las mujeres son culpables si las violan: “con escotes pronunciados y minifaldas, está provocando al hombre”, dijo el arzobispo de Santo Domingo, México, Nicolás de Jesús López Rodríguez, declaraciones durante el Encuentro Mundial de las Familias.
Me pregunto: ¿cómo van a crecer estxs niñxs? Unos creyendo culpables a las mujeres de su maltrato, violencia y asesinato, y otras sintiéndose de por vida culpables de ser maltratadas, violadas y asesinadas. Simplemente, HORRIBLE mensaje el de la Iglesia, que martiriza doblemente a las mujeres pero no las hace santas.
Y si seguimos no hay fin en la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, “amén” de demás libros sagrados de otras religiones que no tienen que envidiar nada a la religión cristiana. ¡Empezamos bien!, nos maldicen por un pecado que llaman “original” ¡vaya!, ahora sí estamos las primeras en algo) y por este invento absurdo, la iglesia católica:
-Nos condena
-Nos humilla
-Nos relega
-Nos quema
-Nos arrebata nuestros cuerpos y mentes y hace que sean impúdicos y origen de pecado de los hombres.
¡Increíble! Siempre hay mujeres a las que culpar, total…
Las mujeres, en todas las religiones solo están para servir al hombre, que es el que domina; ninguna mujer ha sido nombrada Papa, no pueden oficiar sus actos religiosos, apenas tienen voz ni voto…
Cuando las mujeres luchamos por nuestros derecho a ser respetadas, a decidir y pensar por nosotras, la Iglesia Católica “pone el grito en su cielo” y nos acusa de asesinas de inocentes… ¡¡¡ Hipócritas!!! Cuando a través de la historia han asesinado impunemente en sus llamadas guerras santas, “La Santa Cruzada”. Han torturado y asesinado en la hoguera de manera impune a mujeres (también a los hombres que las apoyaban) por el mero hecho de ser sanadoras, cuestionar sus dogmas, o por intereses particulares; han condenado a enfermedades, como el SIDA, prohibiendo el uso de preservativos a sus seguidorxs en África, y sin embargo no condenan de manera tajante a sus curas pederastas y a sus crueles monjas (gerentes de orfanatos, lavanderías, etc.). La Iglesia Católica hace y actúa de manera contraria a su credo, si aman tanto a los seres humanos por qué no respetan a las personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, en vez de condenarlas.
Mi cuestionamiento es:
-¿Para qué necesito la religión?, y sobre todo… ¿por qué me necesita ella a mí si somos tan prescindibles?, pues como en todo, necesitan esclavas para seguir su funcionamiento y mientras no nos demos cuenta, mientras no oigamos el ruido de sus cadenas, nos seguirán pisoteando tanto a sus adeptas como a las que no lo somos.
Quede claro mi respeto hacia todas las personas creyentes o no, pero el mismo respeto pido para mí, para mis decisiones, que atañen a mi persona y para la manera de conducirme en mi vida no religiosa.
Fuensanta Hernández L.

[Publicado originalmente en el periódico Rojo y Negro # 306, Madrid, noviembre 2016. Número completo accesible en http://rojoynegro.info/sites/default/files/rojoynegro306noviembre.pdf.]

http://acracia.org/por-que-odian-las-religiones-a-las-mujeres/



lunes, 5 de diciembre de 2016

sábado, 3 de diciembre de 2016

4 de diciembre, 39 años después



Podría afirmarse que el 4-D fue pronto robado a los andaluces, eliminándolo como Día de Andalucía para intentar borrarlo de la memoria colectiva y sustituyéndolo por el 28-F

Han transcurrido treinta y nueve años desde aquel 4 de diciembre de 1977 en que cientos de miles de andaluces salimos a las calles, bajo una sola bandera -la verde, blanca y verde-, para hacer ver que existíamos como pueblo y exigir instrumentos políticos propios con los que encarar los gravísimos problemas que sufríamos: paro, pobreza, emigración, baja calidad de la educación… Muy pocos conocían que casi cien años antes, en 1883, se había presentado en Antequera un proyecto de Constitución en el que se definía a Andalucía como "soberana y autónoma", organizada "en una democracia republicana", y se planteaba su construcción política de abajo arriba, a partir de los municipios y cantones (comarcas) con arreglo a un modelo confederal. Pocos, también, sabían quién había sido Blas Infante ni que el golpe militar-fascista de 1936 se había llevado por delante, entre otras muchas cosas, la Autonomía andaluza prevista para antes del final de aquel año.
Si hubiéramos preguntado aquella mañana qué se entendía por "autonomía", las respuestas habrían sido múltiples pero con un denominador común: instrumentos en nuestras manos eficaces para poder cambiar las cosas. Ésa fue la aspiración que ilusionó a la mayoría social andaluza y que hizo posible, algo más de dos años después, el triunfo -que era prácticamente inviable por las condiciones bajo las que tuvo lugar- en el referéndum de iniciativa autonómica del 28 de febrero del 80. Esa ilusión fue la que pronto se frustraría, convirtiéndose en desencanto, ante las muy limitadas competencias del Estatuto que consensuaron los cuatro partidos parlamentarios -PSOE, UCD, PCE y PA- y por la falta de voluntad política para construir un régimen político autonómico por parte del que ha venido gobernando ininterrumpidamente hasta hoy, el PSOE, en ocasiones con la muleta de partidos bisagra como fueron primero PA, luego IU y ahora Ciudadanos. En lugar de construir ese régimen autonómico, lo que edificó fue un régimen político unipartidista y clientelar, propenso a prácticas corruptas, sobre el modelo del PRI mexicano, que ha extendido sus tentáculos no sólo en el ámbito de las instituciones políticas sino en todos los de la sociedad civil, perpetuando la dependencia económica, la subalternidad política y la alineación cultural cuya eliminación debía ser precisamente el objetivo de la autonomía.
Podría afirmarse que el 4-D fue pronto robado a los andaluces, eliminándolo como Día de Andalucía para intentar borrarlo de la memoria colectiva y sustituyéndolo por el 28-F, que ha venido siendo una simple excusa para repartir medallas y dar a los niños en las escuelas públicas, el día antes, su anual ración de "andalucismo" consistente sólo en pan con aceite para el desayuno. Como fueron vaciados de contenidos reivindicativos nuestro himno, nuestra bandera y el propio Blas Infante, convertido en una especie de santón laico que puede ser impunemente invocado incluso por los herederos ideológicos de quienes lo fusilaron.
Tras casi cuarenta años de "autonomía", Andalucía está hoy, a nivel comparativo, en el mismo sitio que estaba antes de instaurarse ésta: encabezando todos los índices de desempleo, pobreza, emigración, baja inversión por habitante en educación, sanidad y vivienda… Nuestro territorio está más esquilmado y militarizado y nuestro patrimonio, natural y cultural, más mercantilizado y amenazado que entonces. Lejos de responder a un "nuevo modelo productivo", como nos dicen, nuestra economía está centrada en el extractivismo minero, en una agricultura insostenible ecológica y socialmente y en el monocultivo turístico: tres funciones caracterizadoras de una colonia. Y utilizando mecanismos institucionales -el sistema educativo, la televisión pública y otros- han conseguido que descienda enormemente la conciencia sobre lo que somos, de por qué somos como somos y la capacidad de lucha para acercarnos a lo que queremos ser colectivamente.
Un pueblo, el andaluz, que asombró -y asustó- a los poderes dominantes en la llamada Transición política, está hoy anestesiado y con el pulso débil. Pero, como está vivo, despertará cuando se autorreconozca, recupere la ilusión y luche por sí, impidiendo que nadie hable en su nombre. Cada quien debería reflexionar, este 4 de diciembre, sobre cuál debe ser su papel en conseguirlo.

ISIDORO MORENO
Catedrático Emérito de Antropología Social



Opinión personal

Para mí que estuve allí y fui testigo de este hecho histórico jamás se me olvidara. Estoy totalmente de acuerdo con el escrito del catedrático Isidoro Moreno y a pesar de que no soy nacionalista, si no internacionalista y enemigo de las fronteras, me siento orgulloso de ser andaluz, Ahí va este vídeo parte de la memoria histórica del pueblo andaluz.


“Una gota de pura valentía vale más  que un océano de cobarde”


Los pueblos que no recuerdan su pasado están condenados a repetirlo”.

jueves, 1 de diciembre de 2016

FRANCISCO DÍAZ ARIAS un malagueño de Benamocarra, entrenador del "Che" Guevara


El nombre de Ernesto "Che" Guevara de la Serna (1928-1967) está unido, como ya se sabe, a la epopeya libertadora de Cuba por su contribución a la lucha revolucionaria. En cambio su vinculación al deporte, natación, fútbol, rugby, boxeo y ajedrez, es quizás la gran desconocida y en ella tuvo una gran incidencia un emigrante malagueño de Benamocarra.
Corría el mes de mayo de 1930 y un niño de dos años que después escribiría páginas importantes de la historia, le diagnosticaron una grave enfermedad respiratoria. El asma fue una tragedia familiar para Ernesto Guevara Lynch, el padre del “Che”, que por orden de su médico decidió llevarse a su hijo en 1932 a la localidad de Alta Gracia, ubicada en la Sierra Chica, al sur de Córdoba (Argentina). Allí los aires eran mucho más saludables y de esta manera Ernesto fue conociendo el asma, el asma fue conociendo a Ernesto, y ambos advirtieron que no sería fácil el pulso que mantendrían, ni la sofocada convivencia.
Nadie podía imaginar que aquel niño débil y flacucho (el asma lo hacía parecer más chico que su hermano Roberto, que era menor), se convertiría en un deportista obstinado. La gran culpa de su amor al deporte y en un principio al fútbol, le llegaría gracias a una familia de malagueños procedentes de Benamocarra que habían abandonado su tierra a consecuencias del alzamiento franquista.
Los padres de "Tito" diminutivo a la vez de "Ernestito" y que decididamente eran favorables al bando republicano en la Guerra Civil española, acogieron a varias familias de exiliados, entre ellas los valencianos Granados Aguilar y los malagueños Díaz Arias, con estos últimos tendría la familia Guevara una amistad imperdurable.
La familia de Francisco era prácticamente de El Borge, sin embargo ésta emigró a Benamocarra a principios del siglo pasado, naciendo nuestro protagonista en 1905. Curiosamente con el tiempo fue uno de los fundadores, a finales de los años veinte, del primer equipo de foot-ball que se conoce en esa localidad, hablamos del C. D. Invencible.
Paco Arias, como así se le conocía, en más de una ocasión había jugado partidos amistosos con el Vélez F. C. en la antigua plaza de toros y en el campo del Tejar de Pichilín. Lo hizo siempre invitado por su amigo y paisano, Francisco Quero Ruiz, pionero defensa en la historia del fútbol veleño y también jugador del Sporting de Málaga, "footballier" que había nacido en la vecino núcleo de Triana (Venta de Montoro) el 2 de marzo de 1910.
Los tristes sucesos acaecidos durante la Guerra Civil, hicieron que los Díaz Arias como tantas familias de malagueños tuvieran que “emigrar” forzosamente de Benamocarra. Eran los primeros días del mes de febrero de 1937, cuando esta familia tuvo que iniciar por la costa malagueña una huida con dirección a Almería. En el camino hacia Nerja, y fruto del bombardeo de los aviones alemanes e italianos que peinaron el éxodo malagueño, Paco perdería a causa de la metralla a su mujer Teresa y a un hermano de ésta, Antonio, que también les acompañaba en la huida. Arias a duras penas pudo transportarlos ya mal heridos hasta la localidad de Adra, donde ya nada se pudo hacer por ellos, siendo enterrados junto a otras personas fallecidas, al norte del viejo muro del cementerio de esa ciudad.
Una semana más tarde, desde Almería pudo pasar a Valencia y poco tiempo después llegar a Barcelona, donde tras varios días de angustiosa espera, logró superar el filtro de algunos controles militares y poder tener la oportunidad de embarcarse rumbo a la Argentina.
Caprichoso es el destino. Paco Arias, su hermano José y su cuñada María Luisa se ubicaron en los primeros meses de 1939 en la localidad de Alta Gracia (Córdoba) y muy pronto se relacionó con el ambiente obrero socialista de aquella ciudad, y con la figura de Ernesto Guevara padre.
La amistad que poco a poco fue entablando este benamocarreño con la familia Guevara, hizo que el pequeño Chancho, entonces no era popular como “Che”, conociera con más detenimiento las reglas del foot-ball y su amor hacia este bonito deporte.
Paco Arias además de trabajar de carpintero, entrenaba dos veces por semana al equipo de la escuela de la cercana localidad cordobesa de Bouer. Es por eso como, desde allí y a espaldas de sus padres, pudo alinear de guardameta al pequeño Ernestito, al que ya sus amigos también le apodaban "Pelao" por los particulares cortes de cabello que lucía.
El de Benamocarra sabía que el asma limitaba mucho al pequeño Guevara (que por entonces andaba con los hombros levantados por la respiración forzada), y pensó que si jugaba de guardameta, éste estaría siempre mucho más descansado a la vez que tendría el inhalador de Aspomul cerca de la portería y no acabaría atacado siempre por la tos. A Ernesto la idea de jugar de portero y a escondidas, especialmente en los días que tenía clase de natación (estilo mariposa) que le daba el campeón argentino, Carlos Espejo, le motivaban mucho. Era un reto para él, ya que jugaba merced a dos voluntades enormes: la suya, con la que peleaba contra la lógica y las no menos encontradas disposiciones médicas. Tanto fueron sus deseos de jugar al fútbol, que se procuraba hasta una gorrita similar a la de aquellos antiguos cancerberos que él veía retratados en la prensa. Pero eso sí, cuentan que se la ponía con la visera siempre hacia atrás.
En cierta ocasión leí al biógrafo del “Che” Guevara, Hugo Gambini, que decía: "Cuando la situación así lo requería, era capaz de dejar los tres palos y ponerse a marcar al rival más peligroso del equipo contrario con el consiguiente gran riesgo para su salud. Avanzaba como un silbido tenue y se iba descomponiendo para convertirse en una especie de rebuzno. Desfilando con la sincronía de un ejército, el jadeo, la asfixia y el miedo sobrevenían uno detrás del otro, ensayando una rutina de la que sólo se sabe que no hay que esperar al final.
Ernesto ahogado hasta añorar el oxígeno, no tenía más remedio que dejar a su equipo y corría hacia uno de los postes de la primitiva portería buscando un objeto que casi le devolvía la vida. Inhalaba profundo, se recomponía, y muy pronto regresaba al campo de juego para que los suyos volviesen a contar con once integrantes. Luego el ciclo recomenzaba, se agotaba, recomenzaba y se agotaba... ocurría varias veces por partido".
Aspira, expira, corre, salta, cae, se sentaba, estudiaba, leía, aspiraba, expiraba y corría de nuevo para encontrarse con Paco Díaz que lo llevaba a hurtadillas a jugar. Cuando en la casa paterna se descubrieron las cada vez más habituales fugas de Ernestito hacia la cancha de Bouer para jugar al fútbol, la explicación que daba Paco Arias a requerimiento del Ernesto Guevara padre, fue la misma que empleaba para tratar de comprender las otras conductas que tenía su hijo mayor. Bordeando la objetividad decía el banamocarreño: "Tiene un carácter tan rebelde Ernestito, que no he podido negarle a que jugase en el equipo de mis chicos. Además es uno de los mejores".
Como era ya de natural el ser contestatario, Ernesto se hizo del Rosario Central sin conocer nada de aquella ciudad, sólo por llevar la contraria a sus amigos del Bouer, que eran de River o de Boca. Cuando alguien le preguntaba "¿de qué equipo eres?", Él respondía con cierta altivez "de Rosario Central, soy rosarino como mi entrenador Arias".
En este equipo el Che tenía un ídolo. Se trataba de Ernesto García, apodado el "Chueco" o "El poeta de la zurda", quien después destacaría como extremo izquierdo en el Racing. Lo admiraba con pasión a pesar de que nunca le había visto en persona ni había estado en el estadio rosarino para ver jugar a su equipo. Más tarde, quizá por seguir dando muestras de rebeldía, ya en Córdoba, fue también seguidor del Sportivo Alta Gracia, contraviniendo la costumbre local de afiliarse a uno de los clubes más importantes de la ciudad, Belgrano o Talleres. Nunca explicó el Che la razón de esta militancia "revolucionaria".
Los años en Alta Gracia contribuyeron para que el cuerpo de Guevara mejorara su capacidad aeróbica, aunque no lograron sofocar el asma, que le duró toda la vida.
Ernesto Guevara no fue un jugador habilidoso, pero era total coraje y tesón. Quienes evocaron más tarde sus actuaciones destacaron que lo que más le gustaba era revolcarse por el suelo. Todos los biógrafos del Che Guevara coinciden: “Era un hombre inclasificable, heterodoxo, tan revolucionario de su propia persona como del conjunto de las cosas”.
Esa actitud ante casi todo se manifestó también en el deporte, del que probó cuantas variantes tuvo cerca, si bien quién le dio la gran oportunidad, más bien le abrió el camino para combatir su asma y mejorar su precaria salud, fue un benamocarreño, Paco Arias, al que un día el caprichoso destino le hizo cruzarse en la vida de un hombre grande. Fue para la historia su primer entrenador, recordarle hoy es volver a vivir un pasaje que muy poca gente ha podido conocer, fruto de un trabajo de investigación de algo más de cinco años.
Roberto Guevara, hermano menor del “Che”, me comentó hace algunos años cuando visitó Málaga y hablamos sobre la historia del benamocarreño y su hermano, que gracias al primero, y si su hermano no hubiese jugado quizás al fútbol, la historia igual nunca le reconocería como el comandante “Che” Guevara, sino quizás un mero y desconocido sargento… “Pelao”